La Silla

Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo….

Mateo 28:20

***La historia de hoy nos llega cortesia de la Fundacion Unanimes***

Reflexión:
La hija de un hombre le pidió al ministro de su iglesia que fuera a su casa a hacer una oración por su padre que estaba muy enfermo. Cuando el ministro llegó a la habitación del enfermo, encontró a este hombre en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas.

El enfermo le manifestó al ministro lo siguiente: Cuando he estado en la iglesia siempre he escuchado respecto a la oración, que se debe orar y los beneficios que trae, etc., pero esto de las oraciones me entró por un oído y salió por el otro, pues no tengo idea de cómo hacerlo. Entonces hace mucho tiempo abandoné por completo la oración.

Esto ha sido así hasta hace unos cuatro años, cuando conversando con mi mejor amigo me dijo: “José, esto de la oración es simplemente tener una conversación con Jesús. Así es como te sugiero que lo hagas… te sientas en una silla y colocas otra silla vacía en frente tuyo, luego con fe miras a Jesús sentado delante tuyo. No es algo alocado el hacerlo pues él nos dijo: ”Yo estaré siempre con ustedes”. Por lo tanto, le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estás haciendo conmigo ahora mismo”.

“Así lo hice una vez y me gustó tanto que lo he seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces”. “Siempre tengo mucho cuidado que no me vaya a ver mi hija pues me internaría de inmediato en un asilo para enfermos mentales”.

El ministro sintió una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José que era muy bueno lo que había estado haciendo y que no cesara de hacerlo, luego hizo una oración con él, le extendió una bendición y se fue a su iglesia.

Dos días después, la hija de José llamó al ministro para decirle que su padre había fallecido. El ministro le preguntó: ¿Falleció en paz?”.

“Sí, cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui a verlo a su cama, me dijo lo mucho que me quería y me dio un beso. Cuando regresé de hacer compras una hora más tarde ya lo encontré muerto. Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente justo antes de morir se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y recostó su cabeza en ella. Así lo encontré. ¿Qué cree usted que pueda significar esto?”

El ministro se secó las lágrimas de emoción y le respondió: “Ojalá que todos nos pudiésemos ir de esa manera”.

Dios le bendiga

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One Response to La Silla

  1. Leo Miranda says:

    Si esta publicacion ha sido de bendicion para usted o alguien mas, dejenos saberlo a traves de un comentario en este articulo o bien compartiendo el mismo en las redes sociales….

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