Puede un creyente verdadero llegar a ser poseido de demonios?

Esta publicacion es cortesia del Consultorio Biblico del Ministerio “La Biblia Dice

Desde Guatemala nos escribe un fiel amigo oyente y nos dice lo siguiente: Sus programas son de bendición para mi vida. Me motivan cada vez más a seguir a Cristo. Tengo una duda y quisiera que me la aclaren. ¿Puede un creyente verdadero llegar a ser poseído de demonios? ¿Puede un creyente verdadero ser objeto de hechizos o maleficios de otras personas? Que Dios les siga bendiciendo en gran manera. Estaré esperando su respuesta.

Posesion Demoniaca en Creyentes?

Gracias por su consulta amable oyente. El tema que Usted ha planteado, especialmente en su primera parte, ha sido motivo de mucha polémica entre muchos intérpretes bíblicos. Yo respeto mucho a los que han llegado a la conclusión que un genuino creyente puede llegar a ser poseído de demonios, pero hasta donde yo conozco las Escrituras, he llegado a la conclusión que un genuino creyente no puede llegar a ser poseído de demonios. El razonamiento que me ha llevado a tener esta convicción se fundamenta en la razón y en el testimonio bíblico. En cuanto a la razón, por los que dice la palabra de Dios, todo genuino creyente es templo del Espíritu Santo. 1 Corintios 6:19-20 dice: ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo,  el cual está en vosotros,  el cual tenéis de Dios,  y que no sois vuestros?  Porque habéis sido comprados por precio;  glorificad,  pues,  a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu,  los cuales son de Dios.

Según este pasaje bíblico, el cuerpo del creyente es templo en el cual reside o mora el Espíritu Santo. Entre muchas cosas maravillosas que esto significa, tenemos que los creyentes no nos pertenecemos a nosotros mismos sino a Dios, quien ha hecho morar al Espíritu Santo en nosotros. Dios pagó un elevado precio para comprarnos. El precio fue la vida de su Hijo unigénito, quien murió en la cruz del Calvario. Por tanto la responsabilidad de todo genuino creyente es glorificar a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales pertenecen a Dios. Siendo este el caso, es imposible que un genuino creyente pueda ser poseído de demonios porque simple y llanamente el cuerpo del creyente genuino no puede ser a la vez templo donde mora el Espíritu Santo y templo donde moran los demonios. La razón me hace desechar el hecho que un genuino creyente pueda ser poseído de demonios. Pero también está el testimonio directo de las Escrituras. Para esto, quisiera leer el texto que se encuentra en 1 Juan 5:18. La Biblia dice: Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios,  no practica el pecado,  pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda,  y el maligno no le toca.

Por el hecho que un genuino creyente pertenece a Dios o es propiedad de Dios goza de la protección de Dios. En estas condiciones, el maligno o el diablo no puede tocar al creyente genuino. De manera que, tanto por la razón como por el testimonio de las Escrituras, es mi convicción que un genuino creyente no puede jamás ser poseído de demonios. Este texto bíblico, en Juan 5:18 nos sirve también para contestar la segunda parte de su consulta. Un genuino creyente es propiedad de Dios y está protegido por Dios. En estas condiciones, el genuino creyente no puede quedar a merced de los brujos que con sus hechizos o encantamientos o maleficios tratan de hacer daño. Los brujos, amable oyente, con todas sus artes mágicas, no son más poderosos que Dios Omnipotente como para poder burlar las defensas que Él ha colocado alrededor del creyente genuino. Obviamente, Satanás y sus demonios hacen todo lo posible para causar daño a los creyentes, pero no pueden hacer nada, a menos que Dios en su soberanía lo permita, como sucedió en el caso de Job. Además, Dios mismo ha diseñado una armadura espiritual para que el creyente la use y de esa manera pueda resistir al maligno. Efesios 6:13-18 dice: Por tanto,  tomad toda la armadura de Dios,  para que podáis resistir en el día malo,  y habiendo acabado todo,  estar firmes.  Estad,  pues,  firmes,  ceñidos vuestros lomos con la verdad,  y vestidos con la coraza de justicia,  y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.  Sobre todo,  tomad el escudo de la fe,  con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.  Y tomad el yelmo de la salvación,  y la espada del Espíritu,  que es la palabra de Dios;  orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu,  y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

Así que, los creyentes somos más que vencedores sobre Satanás y sus demonios y debemos vivir la vida mientras estamos en este mundo con la seguridad plena que Satanás y sus demonios ya han sido derrotados por la obra maravillosa de Cristo en la cruz del Calvario.

La siguiente consulta nos ha llegado por medio de Internet y dice así: ¿Por qué se quitaron algunos libros de la Biblia, alrededor del año 1500 DC?

Bueno. Usted se está refiriendo a lo que se llama los libros apócrifos. La palabra “apócrifo” describe a unos catorce o quince libros de dudosa autenticidad y autoridad. Estos libros no se encuentran en el Antiguo Testamento hebreo, pero se encuentran en algunos manuscritos de la Septuaginta o versión de los setenta, la traducción griega del Antiguo Testamento hebreo que fue terminada cerca del año 250 AC, en Alejandría, Egipto. La mayoría de estos libros fueron declarados como inspirados por la iglesia católica romana en el concilio de Trento entre los años 1545 a 1563. Los que atribuyen autoridad divina a estos libros y abogan por considerarlos como bíblicos, sostienen que los escritores el Nuevo Testamento toman citas principalmente de la Septuaginta, la cual contiene los apócrifos. También citan el hecho de que los padres de la iglesia, principalmente Ireneo, Tertuliano y Clemente de Alejandría, usaron los apócrifos en la adoración pública y los aceptaron como inspirados, como lo hacía la iglesia siria en el siglo cuarto. Dicen también que San Agustín, quien presidió los concilios de Hipona y Cartago, estuvo de acuerdo con la decisión de que los libros apócrifos eran inspirados. La iglesia griega añade su peso a la lista de los que creen en la inspiración de los apócrifos. Los defensores de la inspiración de los libros apócrifos también se refieren a los rollos del Mar Muerto para dar más peso a su creencia en los apócrifos. Entre los fragmentos hallados en las cuevas de Qumram hay copias de algunos de los libros apócrifos en hebreo. Estos han sido descubiertos junto a otros libros del Antiguo Testamento. Pero el razonamiento a favor de la inclusión de los apócrifos en las Sagradas Escrituras no resiste un análisis más riguroso. Los escritores del Nuevo Testamento pueden aludir a los apócrifos, pero nunca los citan como inspirados ni dan el menor indicio de que alguno de esos libros lo sea. Si la Septuaginta del siglo primero contenía estos libros apócrifos, lo cual no es un hecho plenamente comprobado, Jesús y sus discípulos lo ignoraron por completo. La apelación a ciertos padres de la iglesia como prueba de la inspiración de los libros apócrifos es un argumento muy débil, pues otro padres de la iglesia primitiva, especialmente Orígenes, Jerónimo y otros negaron tal inspiración. La iglesia siria esperó hasta el siglo cuarto DC para aceptar estos libros apócrifos en el canon. Es notable que la Peshita, la Biblia siria del segundo siglo DC no contenía los libros apócrifos. Al principio, San Agustín reconocía los apócrifos, por lo menos en parte, pero después sus escritos reflejan con claridad un rechazo de estos libros como ajenos al canon e inferiores a las Escrituras hebreas. La comunidad judía también rechazó estos escritos apócrifos. En el concilio judío de Jamnia, alrededor del año 90 DC se debatieron nueve de los libros del canon de nuestro Antiguo Testamento por diferentes razones para ver si habían de incluirse. Al fin se decidió que solamente eran canónicos los libros de nuestro Antiguo Testamento actual. La presencia de los apócrifos entre los fragmentos del Antiguo Testamento en las cuevas de Qumran prueba poco con respecto a la inspiración de los mismos, pues también se encontraron numerosos fragmentos de otros documentos extra bíblicos. Es muy importante señalar que la iglesia católica romana no declaró oficialmente estos libros apócrifos como Sagradas Escrituras hasta el concilio de Trento, de 1545 a 1563 DC. La aceptación de los libros apócrifos como canónicos por la iglesia católica romana fue hasta cierto punto una reacción a la reforma protestante de Lutero. Al canonizar estos libros apócrifos, hacían legítima su autoridad en asuntos doctrinales. Los libros apócrifos contienen algunas enseñanzas que son contrarias a las enseñanzas de los libros canónicos. Por ejemplo, la oración por los muertos para que sean perdonados sus pecados, que se halla en 2 Macabeos 12:45-46 está en oposición directa a Lucas 16:25-26. Así que, en resumen, los libros apócrifos no se quitaron de la Biblia en el concilio de Trento entre los años 1545 a 1563 DC sino que fueron incluidos en la Biblia por la iglesia cotólica romana en ese concilio.

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